Diamantes en el cielo


Escucho el sonido del silencio. La oscuridad se cierne sobre la ciudad y sólo unas estrellas a modo de pequeños diamantes, iluminan el cielo.
Y las miro.
Preguntándome si tú, allá donde estés, compartirás esta maravillosa visión conmigo. Si aquellas luces titilantes serán la invisible línea que conecta nuestras almas. Y si tú también piensas en mí.

Y en esos momentos, en que la intensidad del deseo lucha por encontrarte a través del espacio, una leve brisa roza mi ser haciéndome evocar instantes felices vividos años atrás.
Y te añoro tanto, que siento mi corazón desgarrarse dentro de mi pecho.
Pero sé que regresarás y me buscarás como lo hago yo. Y quizá mires hacia arriba y te preguntes si aquellos pequeños diamantes en el cielo, que una vez fueron cómplices secretos de nuestros deseos, te mostrarán el camino hacia mí. 
Y lo harán, pero aún no, pues no ha llegado tu momento. 
Por eso te pido, que sigas brillando con tu intensa luz en la Tierra, mientras yo, lo hago desde el cielo. 
No me olvides.