Bienvenido/a a mi rinconcito de internet. Aquí iré colgando mis pequeños textos y estás invitado a pasear y comentar (siempre desde el respeto y la educación). Espero que disfrutes de los relatos, tanto como yo lo hago escribiéndolos.

Dulce primavera


Amanecía y los primeros rayos de sol se colaban por las pequeñas rendijas de las ventanas de madera.

Los pájaros trinaban anunciando el comienzo del día y un gallo, poco madrugador, comenzó a cantar despertando así al resto de seres vivos del lugar. Los perros ladraban, los gatos maullaban y los caballos relinchaban felices.

Vivir rodeado de naturaleza es algo maravilloso, siempre y cuando no tengas alergia al polen, a los animales y encima trabajes en una panadería, de noche, y tengas que dormir durante el día.

La vaca flaca


Había una vez, en un lejano pueblo, una pequeña vaca tan delgada, tan delgada, que ni leche era capaz de dar.

Sus dueños desesperados, no sabían qué hacer para conseguir que el animal engordara. Le buscaban la mejor hierba de la zona para que pastara, el mejor y más caro pienso, incluso le ponían todas las medicinas que el veterinario le recetaba; pero la “vaca flaca” no engordaba ni un gramo.