Bienvenido/a a mi rinconcito de internet. Aquí iré colgando mis pequeños textos y estás invitado a pasear y comentar (siempre desde el respeto y la educación). Espero que disfrutes de los relatos, tanto como yo lo hago escribiéndolos.

Hakim, y el reino de los deseos (Segunda Parte)



Hakim, y el reino de los deseos II
— Deseo… —y durante un instante cerró los ojos con fuerza y recordando todo lo que había dejado atrás continuó—, que los enfermos de mi pueblo se curen, sobre todo mi madre; que vuelva la lluvia y acabe la sequía que nos asuela y que los campos vuelvan a ser fértiles y produzcan de nuevo.
—Pero eso son tres deseos —dijo sonriendo mientras enumeraba con los dedos—, curar enfermedades, hacer llover en tus tierras y volver los campos fértiles. ¿Estás de acuerdo?
Hakim preocupado se lo pensó durante unos segundos pero la necesidad de solucionar sus problemas, fue más fuerte que el miedo a perder recuerdos y asintió con la cabeza.
—Muy bien —dijo el hada y acercándose a él, colocó sus manos en la cabeza y extrajo tres recuerdos.

Hakim, y el reino de los deseos (Primera parte)

Como os prometí aquí os traigo el cuento oriental. He decidido ponerlo en dos partes, para que os sea más fácil leerlo. Espero vuestros comentarios. Besos.


Hakim, y el reino de los deseos

En lo más profundo del valle, escondido tras las montañas, vivía Hakim, un joven que, afanado, trabajaba con su padre y sus hermanos las tierras de su pequeña granja. Hakim era el cuarto hijo de una familia de once hermanos, los cuales, muy unidos, se repartían las tareas ayudando, los varones en el campo y las chicas en la casa cuidando de los pequeños y cooperando con las tareas del hogar.
 Aquel era un pequeño poblado de campesinos y ganaderos que convivían en perfecta armonía. La vida en el pueblo transcurría alegre, pues sus animales y sus cosechas, era lo único que necesitaban para ser felices.

D. RAMÓN (CUENTO O HISTORIA PARADÓJICA)

Todas las mañanas le observaba desde mi puesto de trabajo.
Con su pelo cano despeinado y su pijama de raso, lo primero que hacía al despertar, era buscar a Bruno, su perro. Y como si de un niño se tratara, se revolcaba y jugaba con el animal, soltando carcajadas que resonaban por todas y cada una de las paredes de la casa.
Luego, desayunaba, se colocaba su traje, su corbata...
Cogía su sombrero y su bastón y con aquella máscara imperturbable, salía a trabajar.
Pero tenía un secreto. Uno que nadie conocía. Uno que le daba sentido a su vida. 
Cada fin de semana se colocaba un disfraz de payaso y asistía al hospital infantil para repartir risas entre los niños.
Una mañana de sábado, que salía del edificio tras terminar mi jornada laboral, me crucé con él.
—Buenos días Don Ramón —le dije.
—Buenos días —contestó y añadió— ¿Pero cómo es posible que me haya reconocido, si voy disfrazado?
Y yo sonriente le contesté: —No señor. Para mí usted hoy no va disfrazado. Por primera vez, lo veo sin disfraz. Así, vestido de payaso, muestra su verdadera personalidad. ¡Al fin se ha quitado la máscara!
Y tras decir eso, me marché feliz mientras Don Ramón me veía alejarme, soltando una de sus sonoras carcajadas.


Esta vez he regresado con una historia paradójica. Espero haya sido de vuestro agrado.
Besosssss

PARADOJA

Pues aquí estoy de nuevo. 
Esta vez el ejercicio que me han mandado es hacer una paradoja sacada de dos o tres frases célebres.
Cada clase se complica un poquito más, pero ahí sigo intentándolo.
Como siempre espero que os guste.
Por cierto esta noche a las once de la noche en www.radiosapiens.es podréis escuchar al cerdito Pancetín contado por una servidora y mi familia. Disfrutadlo y ya me contaréis.
Me despido por ahora pero volveré pronto, os dejo con la paradoja a continuación.
Besitos.


Una vez alguien dijo que la música es el verdadero idioma universal. Otra persona comentó que el único idioma universal es el beso y una tercera manifestó que la sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes.
Si esto es así, entonces...
¿Soy más inteligente cuando te beso? ¿Y cuando sonríes debo sentirme besado o quizá debo prestar atención y escuchar música con cada sonrisa?
Siento que puedo viajar por el mundo con una guitarra componiendo sonrisas y recibiendo besos que atrapo como notas musicales. Y todos me entenderán y con mis besos regalaré inteligencia.
Por cierto, ¿cuando pongo música, te estoy besando?
Me encantaría que me escucharas cuando sonrío y que tu sonrisa llenara mi cuerpo de música e inteligencia.
Que mi idioma musical regale sonrisas a un mundo que necesita sentirse besado.
No importa su lugar de origen, pues sonreiré a todas y sentirán mi música en su piel.
Así pues te besaré con música y sonreirás besos y hablaremos con sonrisas que escuchará el universo, hasta caer rendidos de inteligencia.

Besos, sonrisas y música para todos.
Delma T. Martín.

Soneto

Continuando con los deberes que me mandan en el taller de literatura que estoy haciendo, acabo de terminar el último ejercicio que me han mandado. Un soneto.
Si os soy sincera, me ha costado mucho más de lo que pensaba que me costaría. Cada día admiro más a los poetas y aunque estoy muy lejos de serlo, espero que os guste el que he hecho.
Besos para todos.




LAS ESTACIONES

El invierno trae lluvias y frío,
que empapan mi alma triste y herida,
guiando el tiempo a mi ansia perdida,
buscando el calor encuentro el hastío.

Enverdece en primavera el plantío,
las flores y aves gozan la vida,
quien busca encuentra una salida,
renovando mi corazón sombrío.

El ánimo del estío se engrandece,
a causa del sol caliente y radiante,
mientras los campos sus plantas perecen
esperando las lluvias que ensordecen
en un peregrino otoño viajante,
que arrastra ese invierno que me entristece.