Bienvenido/a a mi rinconcito de internet. Aquí iré colgando mis pequeños textos y estás invitado a pasear y comentar (siempre desde el respeto y la educación). Espero que disfrutes de los relatos, tanto como yo lo hago escribiéndolos.

Lágrimas de cocodrilo




Escondida tras la hierba, observaba curiosa a un pequeño saltamontes que descansaba sobre una rama.
Con su rizado y sedoso pelo brillando bajo los rayos del sol, su naricilla respingona y aquellos ojos despiertos y curiosos; esperaba paciente a que el saltamontes se moviera. Pero la corta edad es gran enemiga de dicha paciencia y pronto acercó su pequeño y regordete dedo hacia el insecto para animarlo a volver a saltar.

Cuentos de una Noche de Verano



Os invito a pasar una estupenda velada de cuentos y relatos cortos en "Cuentos de una noche de verano", el primer viernes del verano, día 27, desde las 20,00. Allí estaremos +Diego Tomé Merchán, +Concha García Hernández, +Loli Pérez, +Francisco Rueda Medinilla, +Mavi Tomé Merchán, y yo +Delma T. Martín... compartiendo nuestros escritos.
Pasaros, es gratis y será muy chulo. En Mahatma Showroom




El primer viernes del verano será una noche en la que nos sentaremos juntos a escuchar cuentos y relatos maduros, escritos en Málaga, un soplo de frescura para esta noche de calor. Un poquito de arte, de escucha, de magia.

El libro viajero


El tren se puso en marcha, cuando advertí, que alguien había dejado olvidado un libro en el vagón. No pude resistirme a ojearlo y en el frontispicio pude leer una nota que indicaba que se trataba de un libro viajero, el cual, me invitaba a dejarlo, en el mismo asiento donde lo encontré, una vez lo hubiera leído.

El cangrejo Torpín



Había una vez un cangrejito, que escondido entre las rocas de una pequeña bahía, disfrutaba con sus hermanos, mientras aprovechaban los últimos rayitos de sol que se colaban entre los huecos de las piedras. Reían y jugaban con las olas del mar, que los lanzaba hacia la orilla para luego recogerlos y volverlos a lanzar.

Su familia lo llamaba, cariñosamente, Torpín, porque nació con una patita torcida y a causa de ello, siempre andaba golpeándose con las ramas y los guijarros, y ni un solo día se libraba de enredarse con las redes de los pescadores que se rompían y llegaban hasta la orilla. Pero aquello no le entristecía pues era el cangrejo más alegre y optimista del mundo y siempre sonreía.

Cuando se daba un golpe decía: